EL EMPERADOR

 

 

Un hombre que se apoya más que se sienta sobre la cúbica base de un trono, con las piernas cruzadas.
Su cabeza está regiamente coronada y a sus pies se reclina un escudo de emblemática águila, similar al que mostraba la Emperatriz, como similar es el cetro que este nuevo personaje sujeta con su mano derecha. Es el Emperador, el resultado de la trinidad que se resuelve en esta unidad activa, solar, positiva. Su reino sí es de este mundo, y sobre él aplica el poder de su ley varón, el orden de su logos racional, la fuerza de su actuar consciente.
Es la figura del Padre imponiendo su orden a la familia.Es la civilización.
Ningún motor entra en funcionamiento si no tiene las cuatro partes. Son los cuatro elementos tierra, aire, agua y fuego: los cuatro puntos cardinales, los cuatro principios de la alquimia; la sal el azoe, el mercurio y el azufre, las cuatro figuras del jeroglifico que es la esfinge: el toro, el águila, el hombre y el león, los cuatro palos que completan el mazo de la baraja del tarot y que al ser sabiamente manejados por las manos del Mago, crean el mundo.

Es el Tetragramanton de la Cábala, el nombre de Dios que no debía ser pronunciado nada más que en la intimidad del Santuario, pues encierra el saber del motor de la creación.

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