TANTRA SEXUAL


Prolonga el placer y controla tu energía siguiendo milenarias técnicas orientales que no son sólo para personas mayores de 40. La onda es la retención espermática. Te lo explicamos paso a paso.

Aumentar y prologar el placer, es el objetivo.
Y, para lograrlo, existe una ciencia oriental: el Tantra Sexual.

Esta ciencia milenaria enseña una técnica destinada a retener la eyaculación. Pero no para vacilar delante de los amigos ni con fines autoflagelatorios: sus practicantes sólo desean -y consiguen- gozar más.
La retención espermática es una idea que flota en la imaginación de todos los que -al menos una vez en la vida- leyeron un artículo, rozaron un libro, mantuvieron una charla o incluso recibieron una propuesta de probar sexo tántrico.
Algunas personas se reunen para aprender cómo obtener el placer sexual infinito, pero no son orgías ni intercambio de parejas: la onda es aprender estas técnicas hinduistas, sin estridencias y con el Kama Sutra como texto sagrado. La moda tántrica se expande en un creciente núcleo de aficionados a los placeres mundanos con ganas de probar cosas nuevas, naturales y seguras.
Hemos  investigado el asunto para revelarte los secretos del orgasmo eterno, las claves de la nueva onda y la manera más rápida de entrar en el espiral de placer del Tantra.



Acabáramos
Seguro que alguna vez le has preguntado a un amigo o conocido: “Y este fin de semana... ¿cuántos?”. O “¿cuál es tu récord?”.

En Occidente, a nadie se le ocurre no acabar o estar más de 40 minutos en una relación sexual. Sin embargo, los hindúes, hace miles de años, pensaban lo contrario: que tener mil orgasmos es un derroche de energía, que lo ideal es prolongar el placer que se adueña de nosotros antes de que todo termine.


¿Cómo lo hacían para durar horas?
Si tienes cuatro amantes, y acabas con todas, es obvio que vas a terminar mal. No vas a tener ganas de nada.”

El Tantra nació como una práctica para los reyes: si se pasaban la noche acabando no tenían fuerza para gobernar ni para hacer la guerra ni para nada”. El que habla es Damián, 27 años, practicante de sexo tántrico desde hace dos años. Letra científica no le falta al iniciado. Es alumno del psicólogo Norberto Litvinoff. Fue él, su maestro, quien le explicó que acabar sistemáticamente por años adelanta el envejecimiento, arruina la próstata, mata el deseo sexual y -sobre todo- arruina las relaciones.
¿Es para tanto? “Sí”, dice sin vacilar Laura, 29 años, analista de sistemas. “Todo lo que dice la filosofía tántrica suena tan bien que dan ganas de meterse en un templo hindú a adorar a Kali, la musa inspiradora del Tantra, y aprenderse de memoria cada técnica y postura”, sigue Laura. “Pero no es tan fácil: hay muchas posturas y la mayoría va en contra de todo lo que hacías antes.”

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